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   Inicio      Después del diluvio
Para el cristianismo el arcoiris es el símbolo de la promesa de Dios-y un recordatorio para él- de que no volverá a destruir la tierra con otro diluvio. 
 
Aquella vez este Dios tuvo poca paciencia con los pecados de la gente,  ahora se ha tardado cientos de miles de años, aunque no son los diluvios ni las destrucciones lo que acaba con todo lo malo.
 
El corazón humano reacciona ante sus circunstancias: hacia lo que le hacen sentir, hacia lo que ve, hacia lo que aprende, hacia lo que llega a creer y hacia lo que recibe. Mal reacciona si todo esto no es lo mejor.
 
Más fácil es reaccionar, menos fácil es elevarse por encima de todo.
 
El arcoiris también puede representar una nueva oportunidad. Un volver a comenzar de nuevo.
 
Y el Arca de Noé un ejemplo de que se puede terminar una empresa a pesar de las burlas de los demás.
 
 
"El poder del amor"
(La vida insiste en continuar).
 

 
Lo único que impide a Dios mandar un segundo diluvio, es que el primero fue inútil. (Chamfort).
 
El diluvio universal fué un fracaso: quedó una familia viva.
(H. Becque).

Las personas cambian cuando se dan cuenta del potencial que tienen para cambiar las cosas. (Paulo Coelho).

 No hay un arca de Noé que salve a algunos y deje perecer a los demás. O nos salvamos todos, o perecemos todos. (Leonardo Boff).
 
La vida es como un arca inmensa llena de posibilidades. (Amado Nervo).
 
 En la humanidad nada acaba del todo; cada cosa se detiene para volver a empezar. (Yoritomo Tashi).