ABORTO: PLANTEAR SOLUCIONES DE VIDA Y NO DE MUERTE

AUTORA DE ESTE ARTÍCULO: Teresa Ortuño Gurza, senadora panista en Chihuahua México.

Aclaro que no soy panista ni de ningún otro partido político (que ninguno ha sido bueno), pero concuerdo con lo que expresa esta señora.

Empujar todas aquellas soluciones de vida, no de muerte, para las mujeres que se plantean el terrible dilema del aborto.

En realidad hay quienes lo hacen porque piensan que no tienen alternativa y no necesariamente porque realmente deseen hacerlo.

 

 FALLÓ LA CORTE EN LO QUE MÁS DEBERÍA DE CUIDAR

Amigos, estos días estoy triste. Triste porque Falló la Corte.
Y falló en lo que más debería cuidar.

Por supuesto, en estos casos, hay que empezar por precisar que los demócratas reconocemos y aceptamos el ejercicio de las facultades de las que está dotado cada órgano de la autoridad. La Corte decide cuando empieza la protección jurídica de la vida. No puede decidir cuándo empieza la vida, ni lo que hay en las convicciones de cada persona. Para bien o para mal, cada uno vamos tomando cada día, cotidianas decisiones. La Ley nos podría castigar (porque con este grado de impunidad es probable que no se concrete) si nuestra conducta está tipificada como delito. Y lo que determinó la Corte, es que la Asamblea Legislativa del DF tiene facultades para legislar lo que legisló, porque, en su definición, jurídicamente inatacable según están las cosas, no se contrapone en nada con la Constitución.

Lamentable. No se puede decir que es un derecho de nadie disponer sobre la vida de otro. Ya la Ley contemplaba ya los casos extremos, en los cuales la Ley no castiga cualquiera que sea la decisión. Nadie puede imponer ni impedir el heroísmo en situaciones extremas.

Este tema, y el de la atroz violencia que vivimos en Chihuahua, me ha traído ocupada y preocupada estos días.

Debo decir que en cualquier circunstancia, hay que obtener lecciones positivas. Del tema del aborto, debo decir varias cosas. Iniciar por señalar que en Chihuahua no se podrá legislar a su favor, porque cuando me tocó ser parte de la única Legislatura de Mayoría Panista, en 1994 reformamos la Constitución del Estado, y establecimos en ella la Tutela Jurídica de la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Repito, en la Constitución del Estado. Modificarla requiere 2/3 del Congreso y ADEMAS, 20 Cabildos de los 67 que hay, cuya población sume mayoría de habitantes. Para que vean lo importante que son los Congresos Locales. Está en el Artículo 5 de la Constitución de nuestro Estado. No nos anduvimos con ambigüedades. Me siento orgullosa de ello, lo digo por doquier. Porque además, el día que subí a Tribuna a leer esa propuesta, era precisamente mi fecha probable de parto del primero de nuestros hijos. No nació ese día, afortunadamente. Pero era mi fecha. Y quince meses después, cuando la aprobamos, yo tenía casi ocho meses de embarazo del segundo. Entonces era la única mujer panista en el grupo de legisladores locales. Ignoro si alguna mujer en el mundo puede presumir de ello.

Yo lo presumo. Sé que hay un grupo numeroso de personasque consideran un derecho de las mujeres, decidir deshacerse de su hijo o hija. He dicho, y repito, que las conquistas de las mujeres ahi van avanzando, poco a poco, vamos empujando una amplísima agenda: educación, combate a la pobreza, salud, mundo del trabajo, representatividad, acciones afirmativas, etc. Obtener permiso para terminar con una vida humana, no puede ser considerado un logro. Es el reconocimiento de la sociedad, de que pierde su razón de ser: la solidaridad. También me siento orgullosa de haber legislado años después, ya como miembro de la minoría panista, la segunda vez que fui Diputada Local en Chihuahua, en favor de la adopción plena, y de que se reservaran las actas originales de los niños y niñas reconocidos extemporáneamente por sus padres. Antes, apoyé las propuestas panistas en este mismo sentido en las dos ocasiones en que fui Diputada Federal, y fue emocionante, indescriptible, acudir a la Corte el 13 de Junio pasado, a nombre del PAN y de nuestro Grupo Parlamentario en el Senado, a solicitar a la Corte que declarara la Inconstitucionalidad del aborto en el DF.

Tengo 51 años. Empecé con los debates del aborto como a los dieciséis. En 35 primaveras, he aprendido mucho de quienes piensan distinto que yo en este y otros temas. El diálogo bien intencionado debe servir para eso. Y tienen razón quienes defienden el aborto legal, en que en ocasiones hay una hipocresía en cerrar puertas, alternativas para mujeres embarazadas, y luego señalarlas o castigarlas por tomar una de las pocas que quedan. Durante mucho tiempo, no era raro que a una embarazada se le corriera de la casa, o de la escuela, o del trabajo. Se realizan todavía en innumerables sitios, pruebas de embarazo para dar el empleo, por citar un ejemplo. Incluyendo oficinas de gobiernos panistas. Estatales o municipales. Como en todo, debemos evitar las injustas generalizaciones.

Esa debe ser la agenda común en el tema del aborto: empujar todas aquellas soluciones de vida, no de muerte, para las mujeres que se plantean el terrible dilema del aborto.
Que quien lo esté considerando, cuente con atención médica, garantía de no perder su empleo, de no dejar sus estudios. Cuente con el apoyo familiar para llevar a buen término el embarazo. Claro que no siempre es así. Claro que las condiciones no siempre son las ideales. Es entonces cuando debe entrar en juego la información, la educación, la conciencia de lo que es una vida nueva, inocente, que no eligió venir.

No puedo creer cuál puede ser la cuadratura del círculo de que a las 11 semanas, 6 días y horas, la vida en el vientre de la madre no tiene protección jurídica. Y a partir de la semana 12, ¡pum! aparece la protección jurídica. No soy abogada, soy economista. No necesito serlo para entender que hay principios generales de Derecho. Y que ante la duda, debe tomarse la decisión que más favorezca a la persona. Si los Ministros afirman que no hay pruebas contundentes de que lo que hay allí es vida humana, (¡que alguien me explique!!), en la duda, debe decidirse lo que obre en su favor, no en su contra. Esto está inscrito en la conciencia de las personas. Todas las encuestas muestran que los mexicanos, mayoritariamente, rechazamos el aborto como una opción. Esa mayoría incluye a los que se dicen simptalizantes perredistas.

Como dije, trato de buscarle el lado bueno a las cosas. Resolviera lo que resolviera la Corte, todos los involucrados íbamos a seguir con nuestras mismas convicciones. Y así es. Legal o no, el aborto es la muerte de un ser humano, con duras consecuencias físicas y sicológicas para quien toma esa opción. Por eso debemos encontrarnos los del pro y los del contra en la Y griega. En la generación de todas las condiciones que favorezcan que se opte por la vida del inocente. Ya hay organizaciones que apoyan a las que están en condiciones difíciles. Ya sea para que se queden con su criatura, o para que la den en adopción. Debemos fortalecer a esas asociaciones, y buscar crear muchas más. La Madre Teresa de Calcuta decía por todo el mundo: “díganles que me lo den a mí”. Debe haber más políticas públicas que favorezcan la opción de la vida. Margarita Zavala le ha dado grandísimo impulso a la adopción. Los DIFs estatales y municipales tocan esa tonada también.

Es verdad que abortos legales e ilegales ha habido y habrá. No tantos como dicen (lo revelan los muchísimos que se cambiaron de bando). Esas realidades se atienden con la generación de opciones. Esa es la chamba que nos queda a todos. Gobierno, Iglesias, Acadamia, Sociedad Civil, Medios de Comunicación, todo tipo de gremios, y por supuesto, personas en lo individual. Díganme por favor, en qué país, en qué lugar, el aborto ha sacado a las mujeres de la pobreza, de la desigualdad, de la ignorancia, en dónde ha mejorado sus condiciones de salud, dónde no fortalece al machismo.

Necesito urgentemente expresar otra cosa sobre este tema. Sé que estos temas son polémicos, que apasionan. Yo misma soy muy apasionada. Sin embargo, en todo momento procuro cuidar mis expresiones para no necesitar descalificar a nadie al exponer mis argumentos. Curiosamente, en todos estos años, son muy pocas las personas que pueden defender el aborto legal sin tacharnos de conservadores, retrógradas y otros calificativos. He sido Legisladora muchos años de mi vida. El debate es parte de mí. Así como la construcción de acuerdos. Sostengo que cuando un adversario afirma algo, debe ser capaz de expresar con inteligencia y respeto el punto de vista del otro, verbalizarlo, para demostrar que a continuación presentará sus argumentos para desestimar los del contrario. Qué curioso. Las personas más intolerantes son las que denuncian la intolerancia. Jamás uso argumentos religiosos o de creencias personales. Sin excepción, se me contesta como si los hubiese esgrimido. Por supuesto que tengo mis creencias religiosas. Para expresar argumentos jurídicos, éticos y sociales, no se necesita recurrir a ellas, se puede debatir en distintas esferas.

El Fallo de la Corte, no debe detenernos en la búsqueda de alternativas al aborto. Y por ningún motivo debe mermar nuestra esperanza.

La vida es un Don, un Misterio, un Gran Regalo. Sigamos luchando por causas que valen la pena. Sigamos construyendo un México de paz, de comunidad.

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