Artículo que originalmente publiqué en un directorio. Lo traslado aquí conservando la fecha de última actualización.
TODOS INFLUIMOS EN EL MUNDO, TODOS CAMBIAMOS LA VIDA
Y si cualquiera de nosotros no hubiéramos nacido el mundo no sería exactamente igual, habría varios cambios en las vidas de otros y hasta de gente que no conocemos ni llegaremos a conocer.
Casi cualquier persona puede reaccionar con escepticismo a esta afirmación, y dice de inmediato »no soy tan importante» o «cuando mucho afecto a mi círculo familiar, de amigos y de conocidos». Pero llegamos originar con nuestros actos o solo con nuestra existencia una cadena de acontecimientos que puede llegar lejos y llega a afectar incluso a personas que no conocemos y hasta a futuras generaciones.
Solo ponerse a pensar en todo lo siguiente, si yo no hubiera nacido:
- ¿Con quien estaría ahora mi novio, novia, esposo o esposa?
- ¿Quién estaría ahora en mi lugar de trabajo? Y esa persona que estaría en mi lugar ¿Quién estaría en el que tiene ella ahora? Y así sucesivamente. Ocupamos un lugar, y si fuera otro quien lo ocupara cambiaría su vida.
- Cuando vamos en la carretera, de alguna manera venimos controlando el tráfico que viene detrás de nosotros. ¿que tal si causamos que alguien llegue tarde a algún lugar y con ello una serie de consecuencias fortuitas?
- Podemos ser los responsables de que alguien o varias personas estén en un determinado lugar y no en otro en este momento. Parece poca cosa pero hasta de nimiedades puede sobrevenir una cadena de consecuencias.
- Podemos ser los responsables de que haya personas que se conozcan entre sí.
- Cuando decidimos hacer una cosa en lugar de otra también cambiamos lo que vendrá después, y sobre todo si otros están involucrados o los llegamos a conocer o no.
- Nadie puede ser el padre de nuestros hijos, así que los hijos que tengamos y nuestra futura descendencia no llegarían a existir sin nosotros, ni tampoco lo que ellos lleguen a hacer.
- Si faltando nosotros, nuestra pareja se casara o uniera con otra persona tendrían otros hijos y serían diferentes personas las que llegarían a existir.
- Si alguna vez influimos en una persona ya cambió otra cadena de consecuencias.
- ¿Cómo se conocieron nuestros padres? Piensa en todos los factores que se unieron para dar origen a tu existencia, y en las personas que intervinieron además de ellos. Por ejemplo, si se conocieron en un restaurante, el que tuvo la idea de abrirlo mucho tuvo que ver con que nacieras, aún si no lo conocen, y hasta a sus bisabuelos podrías agradecer tu existencia.
Pero también podemos afectar al mundo de manera negativa. Un padre, por ejemplo, que maltrata demasiado a su hijo es posible que haga de él una persona agresiva, y tal vez un delincuente; y ese padre a su vez pudo además haber sufrido maltrato del suyo, así es como podemos llegar a afectar incluso a personas desconocidas y que tal vez existan en el futuro.
Pero también podemos influir para bien la vida de una persona, y esta vida tocar a otras y estas a otras. De alguna manera todos estamos encadenados y esa cadena puede tener alcances y una longitud que ni siquiera imaginamos, así que no solo afectamos la vida de nuestros parientes, amigos o gente más cercana. Tal vez no sea de alcance ilimitado, pero si llega a más de lo que creemos.
«En busca de un clavo se perdió la herradura. En busca de la herradura se perdió el caballo. En busca de un caballo se perdió la batalla y pereció una Nación.»
Piensa detenidamente como sería todo y que hubiera pasado o dejado de pasar si no hubieras nacido. Y de la misma manera, si no hubieran nacido otros ¿Qué hubiera pasado contigo? Y no me refiero solo a la gente que conoces.
»Cada palabra que emitimos, cada acción que emprendemos afectan a la totalidad de la humanidad. Nadie puede escapar a ese privilegio o a esa responsabilidad» (Laurie Beth Jones- Encuentra Tu Camino). Tampoco somos menos ni influimos menos en la vida que aquellos que han logrado la fama en algún ámbito o que tienen puestos importantes.
Como escribe P. Eliecer Salesman en su libro 100 Fórmulas Para Llegar Al Éxito Usted puede estrecharle hoy mismo la mano al Presidente de la República, o al Romano Pontífice, o a Miss Universo o a un Campeón Mundial y decirle: `Lo felicito por lo mucho que usted vale, pero le comunico que yo no valgo ni medio centímetro menos que Ud.`.
Y como dice el cantautor brasileño Roberto Carlos en su canción «Todo Mundo Es Alguien»
No se escribe el nombre de un hombre
En todo lo que el hace
Pero donde pone sus manos
Están sus digitales.
