No hay nada repartido más equitativamente que la razón: todo el mundo está convencido de tener suficiente. (Descartes).
A las opiniones se les llama también punto de vista porque, haciendo metáfora, es como si estuviéramos alrededor de un objeto, y cada quien ve la parte que tiene delante pero no ve los detalles diferentes que están observando quienes están del lado opuesto. Entonces se adivina como será del otro lado o se asume que es igual que lo que estamos viendo frente a nosotros.

También podríamos llegar a pensar que ya le dimos toda la vuelta al objeto y que sabemos todo acerca de él, pero en realidad desconocemos cuanto ignoramos acerca de algo. Si es poco o mucho, o simplemente no vemos lo que otros ven porque también nos fijamos en aspectos diferentes o tomamos en cuenta diferentes valores. Aún viéndolo desde la misma posición y ángulo se puede percibir de manera distinta. Por ejemplo dos personas ven el objeto azul, y a una le parece muy importante y a la otra no, pero no saben que del otro lado alguien lo ve rojo porque está pintado de diferentes colores.
Pero también puede ocurrir que alguien señale un objeto como si fuera algo en especial y no lo sea, pero le creemos, por lo tanto nuestra concepción está basada solo en lo que otros dicen acerca de él. O que ni siquiera lo veamos realmente y solo imaginemos…
“Una conclusión es el lugar donde llegaste cansado de pensar.” (Anónimo).
También intervienen los propios prejuicios, gustos o deseos, los cuales son como un velo a travéz del cual vemos el objeto. Los gustos no alejan de lo cierto, por eso son tan variados, pero los prejuicios y deseos pudieran llegar a distorsionar la realidad.
Muchas veces, si alguien disiente de alguna opinión con otra persona, ésta lo puede llamar «ignorante» o de «criterio estrecho» sólo por pensar de manera diferente. Ignorantes todos somos en realidad, hasta cierto punto, y quien realmente tiene un criterio amplio alcanza a entender (o por lo menos trata de hacerlo y escucha) los motivos por los cuales otros piensan de otra manera, aún si no está y nunca estará de acuerdo con ellos… aunque quien sabe, puesto que es de sabios poder cambiar de opinión algunas veces… pero por supuesto no siempre y no en todo cambiaremos una opinión.
“La voz de uno nunca debe estrangular los pensamientos propios ni ahuyentar los ajenos.”(Elizabeth de Austria -Sissi).
Una persona cambia de opinión
Hay quienes se aferran a sus opiniones, y por más que les dieran pruebas contundentes de lo contrario no las cambiarían nunca, ya que en ello sustentan erróneamente la seguridad en si mismos, su orgullo personal, o porque contradice lo que desean creer. Pero quienes realmente, de verdad, están seguros de si mismos admiten sin dificultad sus errores y eso nunca menoscaba su dignidad ni su autoestima. Realmente a nadie nos agrada saber que estuvimos equivocados, pero nadie se salva de eso. Sólo reconocer el error nos enseña y aumenta nuestra valía.
Los que nunca varían de opinión se aman a sí mismos más que a la verdad. (Petrus Jacobus Joubert).
El hombre cuya opinión nunca varía es semejante al agua estancada, y engendra reptiles en su mente. (William Blake).
Libertad de expresión
La frase «Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero defiendo con la vida tu derecho de decirlo», atribuida a Voltaire, es una defensa a la libertad de expresión, al derecho que todo mundo tiene de decir lo que piensa, pero… ¿realmente daríamos hasta la vida porque alguien exprese una opinión contraria a la nuestra? Tal vez no tanto como dar la vida, pero si reconocerle ese derecho.

Se supone que la libertad de expresión es un derecho reconocido, pero a veces podría resultar un poco peligrosa si no se opina igual que los que tienen algún tipo de poder, o sólo exponerse al rechazo cuando simplemente son mayoría los que opinan de otra forma.
Todas las dictaduras, de derechas y de izquierdas, practican la censura y usan el chantaje, la intimidación o el soborno para controlar el flujo de información. Se puede medir la salud democrática de un país evaluando la diversidad de opiniones, la libertad de expresión y el espíritu crítico de sus diversos medios de comunicación. (Mario Vargas Llosa).
También pudiera a veces ser manipulada, u opinar sobre lo que no se conoce
bien, solo por el derecho de opinar.
La libertad de expresión es algo tan grande que no cabe en los cerebros estrechos. Por tanto, el excedente se desborda convertido en algo evidentemente nauseabundo. (Roberto Gómez Bolaños).
Sin libertad de pensamiento, la libertad de expresión no sirve de nada. (José Luis Sampedro).
O también la libertad de expresión se puede tomar como pretexto para burlarse, ofender o lastimar los sentimientos de algunas personas. Esto no se puede considerar como un derecho, sobre todo cuando es totalmente innecesario, y sólo es para jactarse de cierta superioridad que se cree tener o por mal uso del sentido del humor.
Cierto que casi nadie quiere guardarse sus opiniones solo para si pero la libertad de expresión no excluye el respeto (de hecho es parte integral de ella)… y es verdad que algunas veces el ser muy respetuoso pudiera ir a costa de la sinceridad, pero si se es sincero que sea por un buen motivo.
¿Qué es la libertad de expresión? Sin la libertad de ofender, aquella deja de existir. (Salman Rushdie).
De todos modos nunca se podrá convencer a nadie con ofensas, si es que es esa la intención, ni diciéndole directamente que no sabe. A la gente generalmente le gusta la otra gente que esté de acuerdo con ella, y lo que menos desea es que alguien intente hacerla cambiar de opinión, eso genera resistencia.
Los que aprueban una opinión, la llaman opinión; pero los que la desaprueban la llaman herejía. (Thomas Hobbes).
No solemos considerar como personas de buen sentido sino a los que participan de nuestras opiniones. (François de La Rochefoucauld).
Las opiniones son como los clavos: mientras más se golpea contra ellas, más penetran. (Alejandro Dumas).
No tenemos derecho a expresar una opinión hasta que no conozcamos todas las respuestas. (Kurt Cobain)

Es mucho más difícil describir que opinar. Infinitamente más. En vista de lo cual, todo el mundo opina. (Josep Pla).
La opinión es la enemiga directa de la verdad. (Vincenzo Gioberti).
